domingo, 28 de abril de 2013

La justicia no se hizo para los trabajadores


Descontento a lo largo del país
Martín Esparza Flores 
Revista Siempre No. 3124

A lo largo de ocho días de intensas jornadas donde en siete estados de la república y 14 ciudades el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) realizó una intensa actividad a través de mítines, foros, brigadas y conferencias, puede afirmarse que el agotador pero fructífero periplo nos permitió conocer el pulso real del descontento que priva en nuestro país, y tener los argumentos irrebatibles de que en México no hay justicia para los trabajadores.
La lucha del SME encontró a su paso un gigantesco eco entre la población que de manera espontánea lo mismo manifestó su irrestricto apoyo a nuestro movimiento de resistencia pacífica, que tomó el micrófono para expresar, de manera natural y directa, su desacuerdo con las antisociales políticas públicas. 

Es indudable que lo logrado en el recorrido de la Caravana por el Derecho y la Justicia del Trabajador que partiera del Zócalo de la ciudad de México el pasado 17 abril para concluir en la fronteriza ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, el miércoles 24, ha sentado un precedente histórico en la lucha sindical del país, uniendo en una sola voz los reclamos y las injusticias de la clase trabajadora y los más diversos sectores sociales; entre ellos, los estudiantes que mostraron su interés por conocer a fondo los arbitrarios e infundados argumentos de los ministros de la Corte para revocar, el pasado 30 de enero, el amparo que emitió en favor del SME el Segundo Tribunal Colegiado de Circuito en Materia de Trabajo, el 13 de septiembre del 2012 y que concedía la reinserción laboral de 16 mil 599 electricistas a través de la sustitución patronal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Por todas y cada una de las plazas públicas, el SME rompió el cerco informativo instrumentado por el gobierno federal desde el sexenio pasado para ir a informar de las justas razones de su lucha al pueblo de México; ahora, incluso más allá de nuestra antes zona de influencia, en estados como Querétaro, San Luis Potosí, Coahuila, Monterrey y Tamaulipas. 

Toda esa gente que salió a nuestro encuentro, que escuchó con interés nuestros motivos y nos mostró su irrestricto apoyo, se ha convertido también en parte de la fuerza motriz que nos alienta a seguir adelante, al lado de las inaplazables demandas de una sociedad agraviada en sus derechos y en su maltrecha economía familiar.

Miles y miles de ciudadanos saben ahora el porqué a causa de las erradas e ilegales decisiones de quienes imparten la justicia en nuestro país, los electricistas del SME se ven orillados a acudir ante los tribunales internaciones para obtenerla, como la denuncia que habrá de presentarse en la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington. No puede dejar de mencionarse que, al paso de la caravana por distintos puntos, abundaron las denuncias de trabajadores y ciudadanos en su conjunto, en contra de la política permanente de autoridades federales, estatales y municipales por despojar a los trabajadores de sus derechos, pues no hay la menor duda de que la reforma laboral aprobada con el contubernio de panistas y priistas ya ha comenzado a hacer estragos por todos los rincones de la nación, mostrando la descarada complicidad de las autoridades en favor de los intereses de los empresarios. 

Prototipo de tales abusos es el movimiento que sostiene el Sindicato Paz y Lucha de Querétaro, perteneciente a la rama textil, en huelga desde hace 6 años, ya que a sus agremiados las autoridades federales les niegan el derecho al pago sus indemnizaciones, favoreciendo al patrón.

Por ello, luego de evaluar de forma directa el pulso del país, queda más claro que nunca la impostergable necesidad de que el próximo primero de mayo, Día Internacional del Trabajo, sindicatos independientes, organizaciones sociales y los miles de mexicanos agraviados por la política económica capitalista que insiste en mantener vigente al modelo neoliberal salgamos a manifestarnos en su contra, porque la voz de descontento y la exigencia de justicia no es exclusiva del SME, sino de todo el país.

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