lunes, 5 de enero de 2015

Fox y Calderón aumentaron deuda y pobreza

Deuda pública y sus ocultos beneficiarios
Martín Esparza Flores
Revista Siempre
3 de enero de 2015
VII
MArtin-Esparza
Apenas instalado en el poder, en el año 2000, el llamado gobierno de la transición de Vicente Fox mostró que, en el aspecto económico, su administración no sólo seguiría sino acrecentaría la aplicación del modelo neoliberal, sujetando el desarrollo nacional a los vaivenes de la economía estadounidense y las desventajosas condiciones que enfrentaban los sectores industrial y agrícola a raíz del Tratado de Libre Comercio (TLC).
De igual forma, prosiguió con la privatización del sector energético en consonancia con las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI), autorizando la contratación de más deuda pública a través de los llamados Pidiregas que con el rescate carretero habían mostrado ya su ineficacia. Años más tarde, el costo para las quebradas finanzas públicas sería altísimo ante el abuso de este modelo de financiamiento a particulares que en los doce años de gobiernos panistas reportó beneficios únicamente, como en el porfiriato, a empresas privadas.
El espejismo creado en los primeros años de gestión de Fox, en el sentido de abatir los montos de la deuda externa, se diluyó conforme su administración fue avanzando al grado de que al término de su gobierno la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló que en contrasentido la deuda pública, contratada de 2000 a 2006, había alcanzado la cifra récord de 603 mil millones de pesos; además, pese a obtener recursos adicionales, sobre todo por excedentes petroleros del orden de los 719 mil millones de pesos, el crecimiento económico apenas alcanzó el 3.2 por ciento, quedando en tela de juicio el paradero exacto sobre la aplicación de tan vastos ingresos, como lo denunció en su momento la ASF.
Con Fox comenzó el abierto otorgamiento de permisos de generación de energía a particulares y una mayor apertura a sectores de Pemex para la inversión privada. Al final de su sexenio los índices de pobreza que prometió abatir, aumentaron; y el millón 300 mil empleos que dijo en su campaña que serían creados, nunca aparecieron. Su mediocre gestión dejó al país una deuda de casi 174 mil millones de dólares. De manera genérica, la deuda del gobierno federal en el gobierno de la transición acumuló los 2 billones 128 mil 91 millones de pesos.
Pero no sólo con Fox sino con Felipe Calderón Hinojosa, el crecimiento de un ineficiente gasto público incrementó la deuda. Más preocupado por legitimar su gobierno dando prioridad a una guerra contra el narcotráfico, Calderón dejó a la deriva la implementación de una política económica y social que permitiera al país enfrentar crisis como la vivida en 2009; de igual forma como Fox, a partir de 2006 abrió de par en par las puertas a una silenciosa privatización del sector energético a las multinacionales.
Su desastrosa administración dejó más de 52 millones de mexicanos en pobreza extrema, un agobiante desempleo al no cumplir su promesas de campaña de crear un millón de puestos de trabajo al año y un estancamiento económico que se vio reflejado en los saldos negativos de la deuda pública.

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